Parasitosis en viajeros

Destinos exóticos y vulnerables

Los destinos exóticos son una tendencia en ascenso en la actualidad, se puede tomar como ejemplo al Sudeste Asiático, que pasó de ser una región peculiar y de aventura para ser unos de los lugares del planeta con más crecimiento de viajeros sudamericanos en los últimos años.

La elección de estos lugares para vacacionar implica un desafío para los viajeros debido a las diferencias socioculturales que pueden provocar un fenómeno conocido como ‘choque cultural’. Si a esto, se le agregan climas tropicales o subtropicales, costumbres alimentarias diferentes y condiciones de saneamiento ambiental muy distintas a las de su país de origen, el choque es mayor. Este conjunto de factores suele exponer al turista a enfermedades que resultan extrañas y desconocidas frente a su medio ambiente habitual.

Es por esta razón que, ante la decisión de viajar a estos destinos, es recomendable la consulta previa con profesionales habituados en medicina del viajero para que se puedan minimizar los riesgos durante el periplo. En términos generales, los destinos exóticos se encuentran asociados con una mayor posibilidad de presentar algún tipo de dolencia.

Para citar un ejemplo, el comienzo de cuadros febriles durante el viaje, se presenta en un  2-3% de los viajeros. Estas cifras suelen aumentar cuando los destinos elegidos se encuentran en Asia, África y Latinoamérica. El origen de la fiebre responde a un espectro muy amplio de enfermedades, la mayoría de estos cuadros tienen un curso benigno y autolimitado; pero en algunas veces, pueden ser graves, de evolución rápida y potencialmente fatales. Si  bien en su mayoría el inicio de los síntomas suele ser inmediato, algunas causas pueden tener tiempos prolongados de incubación que rondan varios meses o, incluso, años.

Parásitos comunes en viajeros

Dentro de los cuadros contagiosos, las causas parasitarias son una consulta frecuente al Médico del Viajero y, dependiendo del lugar elegido para conocer, pueden llegar a representar hasta un tercio de todas las causas de enfermedad después del viaje, principalmente en aquellos aventureros que se animan a las áreas tropicales.

Pero… ¿Por qué son relevantes las enfermedades parasitarias en viajeros?

La respuesta a esta pregunta es compleja.

La distribución de las parasitosis son variables en el mundo, las formas en que circulan y se reproducen (ciclos biológicos) suelen ser complejos, y la variabilidad de los tiempos de incubación hacen que la sospecha de la causa parasitaria sea engorrosa hasta para médicos generales bien preparados. A su vez, por ser enfermedades “importadas”, es difícil que se sospechen de inmediato en los sistemas de salud, y también es un desafío llegar al diagnóstico porque los recursos necesarios generalmente no se encuentran disponibles en el país de origen del turista.

La falta de sospecha por parte del sistema de salud ante la presencia de fiebre en viajeros, es un problema importante en la atención de dolencias relacionadas con dichas travesías. En un estudio científico realizado en 2006 en Reino Unido[1],  se midió las veces en la que los profesionales de la salud interrogaron la realización de un viaje, como factor de riesgo para patologías menos frecuentes y el resultado fue inquietante: un número muy reducido de los evaluados realizó esa pregunta.

Para ilustrar esta problemática, se puede ejemplificar lo que ocurre a los afectados con Malaria (también conocida como Paludismo), una de las principales enfermedades parasitarias cuya sospecha diagnóstica es de vital importancia por la posibilidad de evolucionar de forma rápida a cuadros graves con riesgo de vida si no se instaura oportunamente el tratamiento adecuado. A su vez, algunas especies de Paludismo, tiene la capacidad de reactivar meses o años después, haciendo la sospecha diagnóstica aún más compleja, por lo remoto del antecedente del viaje donde se contrajo.

Para sumar complejidad, la aparición de cepas del agente productor del Paludismo (Plasmodium) resistentes a los tratamientos habituales es una problemática mundial en ascenso. Desde hace unos años atrás, diferentes sociedades infectológicas internacionales e instituciones gubernamentales como el CDC de EE.UU (Center for Disease Control and Prevention) trabajan fuertemente en la utilización racional de antimicrobianos. En este aspecto, los viajeros no están ajenos de estos riesgos y, muchas veces, actúan como facilitadores de estos mecanismos de resistencia de un país a otro.  En el caso de la Malaria, la resistencia a los antimicrobianos es un problema, y dependerán del uso y abuso en el país donde se contrajo la enfermedad.

Siempre alerta a los síntomas

Entonces, como respuesta a la pregunta inicial sobre la importancia de las parasitosis en los viajeros, las conclusiones que se pueden sacar son varias: en su mayoría son enfermedades raras y ajenas a la realidad del país de origen, potencialmente graves, y que muchas veces no son sospechadas por los servicios de salud si no se les manifiesta el antecedente del viaje realizado.

Por este motivo es que adquiere primordial relevancia la información a viajeros para que ellos mismos sean los encargados de comentar en la consulta el antecedente del viaje y, de esta manera, reducir el tiempo de retraso en el diagnóstico.

La información sobre el destino y sus riesgos de salud, sumado a la consulta previa al viaje como estrategia preventiva, el actualizar y adecuar los esquemas de vacunación y aprender pautas de cuidado con agua y alimentos minimizan las chances de exposición a diferentes riesgos y, de esta manera, permiten al turista un mayor disfrute del propósito de su viaje.

Dr. José Ignacio Carranza

MN: 129607

Dr. Hugo Domingo Manso

MN: 73598

Medicina Internacional Omint Assistance

[1] Imported Disease in Emergency Departments: An Undiscovered Country.  Smith, S., Journal of Travel Medicine, Volume 13, Issue 2, 2006, 73–77